Hinton, Susan E.

LA LEY DE LA CALLE

ED. LOQUELEO, 2016

En primera persona por Rusty James, 14 años, a quien encantan las peleas, compartiendo sus experiencias con Steve,  su mejor amigo, que “era un buen chaval, aunque leyese demasiado” y que no estaba de acuerdo con sus gamberradas, al igual que su amiga Patty: “solía meterse en peleas una vez a la semana. Y no había perdido ni una en casi dos años”.

Rusty, a los 11 años, ya formaba parte de la banda de Los Benjamines, la rama mocosa de Los Empaquetadores.

Y vive con su padre, borracho pensionista, pues su madre les había abandonado cuando tenía dos años y su hermano seis. Y pasa años en un reformatorio.

Un día se cita con Biff, 16 años, para pelear, y tras recibir un navajazo, Steve y “El Chico de la Moto”, con la fea costumbre de coger las motos sin decírselo a los dueños, lo acompañan a su casa.

“El Chico de la Moto” – “jodido del oído y daltónico” – es curiosamente su hermano Russel.

En otra ocasión roba los tapacubos de un coche, y tras el asalto y la paliza de unos delincuentes, son liberados de nuevo por su hermano.

Y al final, “El Chico de la Moto”, tras camuflarse en una pajarería, libera a los animales, y la policía lo abate.

Steve se despide y ya “estaba solo, metido dentro de una burbuja de cristal”.

En 12 capítulos, anfetas, alcohol, violencia, desprotección familiar, muchos diálogos, términos coloquiales: un poco jodido, puta madre, darnos el lote, dolía la hostia, cojonudo, ni de coña, echarle huevos, gilipollas….

Con adaptación al cine

Traducción de  JAVIER LACRUZ