Roald Dahl. Lo que dijo.

                                      

Yo no soy un novelista, no tengo paciencia para ello. Una novela tiene que respirar y en ocasiones tiene que ir muy despacio. Y yo no puedo ir despacio porque tengo miedo de aburrir a los lectores. Prefiero los cuentos. 

-Autodisciplina, imaginación, humildad y sentido del humor son las características que debe tener todo buen escritor.

Es muy divertido escribir para niños ; mucho más que escribir para adultos. Creo que es mas difícil también. Cualquiera puede escribir un mal libro infantil, pero no es fácil escribir uno bueno. Puedo citarle apenas 20 o 30 libros clásicos para niños en todo el mundo y en cambio puedo citarle mil grandes novelas para adultos. 

-Cada buen novelista ha intentado escribir para niños, como G. Greene, Tolstoi o Conrad. Hoy día también intentan escribir para niños, porque saben muy bien que si tienen suerte y consiguen un buen libro infantil se gana mucho dinero.

-Los niños, desde el nacimiento a los 12 o 15 años en que se les enseñan modales, son seres semicivilizados y odian ser civilizados. Por eso detestan a los que les obligan a civilizarse: padres y maestros. La llave del éxito consiste en conspirar con los niños contra los adultos. O sea, se trata de dejar en ridículo a estos adultos. A los niños les encanta.

-Consejos sobre cómo debe escribirse un buen libro infantil : humor (“los niños no son tan serios como las personas mayores y les gusta reírse”) ; misterio ( “mantiene la atención y el interés del niño”) y   principalmente, lo que importa es la forma de contar (“no importa que no lo entiendas todo ; deja que te envuelvan las palabras, como la música”).

-Era una maestra magnifica y muy capacitada. Tenía ese don que sólo los grandes maestros poseen: el de hacer que todo aquello de lo que hablaba, cobrase vida ante nosotros.

-La suerte que tengo es que me dan risa los mismos chistes que hacen reír a los

niños. Ésta es la razón que me permite escribir. Cuando escribo tengo un maravilloso cosquilleo todo el tiempo. Un libro debe ser excitante, rápido, debe tener un buen argumento, pero sobre todo ha de ser divertido.

-No puedes dejar triunfar el mal, de ninguna manera. Puedes dejar creer al lector que triunfará, pero no puedes permitir que pase. Para los niños, naturalmente, los que triunfan en los libros infantiles son el héroe y la heroína – siempre los niños – y esto es divertido. Los niños son como yo, se identifican, apasionadamente, con el héroe del libro, pensando que son ellos mismos y eso es agradable.

-Respecto a mis temas preferidos, diré que las historias reales no me interesan. Lo que menos me gusta es escribir sobre mis experiencias. Para mi el placer de escribir significa también el placer de inventar. En toda mi vida, solamente he escrito dos historias verídicas: Pan comido y El tesoro de Mildenhall, ambas incluidas en el libro “Historias extraordinarias”.

-Una tontería de vez en cuando le gusta hasta al hombre más inteligente.

– Es una gran ayuda tener mucho sentido del humor; esto no es esencial cuando se escribe para adultos, pero es de vital importancia cuando se escribe para niños. La manera de conseguir la atención de los niños es hacer un promedio de dos chistes por página

-Las ideas son como los sueños: se olvidan enseguida si uno no se apresura a apuntarlas.

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