Los buenos maestros de lecturas

¿Es usted autodidacta? Su maestro es un ignorante.

(Francis Bacon)

  • ¿Qué somos los catedráticos de universidad, los periodistas, los artistas y los escritores, incluso los políticos conscientes, más que “maestros de segunda” que nada o muy poco podemos sí no han realizado bien su tarea los primeros maestros, que deben prepararnos la clientela? (Fernando Savater)
  • La mayoría de la gente ha aprendido a leer para servir a una mezquina conveniencia, del mismo modo que se aprende a contar para llevar la contabilidad y que no le engañen a uno en los negocios. Esta galería de leedores es copiosa: el estudiante que se deshoja en víspera de examen sobre el libro de texto; el funcionario en retiro que demanda a las páginas del libro la mejor manera de invertir sus ahorros…Frente a esta legiones, en escasa minoría, los lectores: el que lee por leer, por el puro gusto de leer, por amor invencible al libro, por ganas de estarse con él horas y horas, lo mismo que se quedaría con la amada. Ningún ánimo de sacar de lo que está leyendo ganancia material, ascensos, dineros… (Pedro Salinas)

  • Y este nombre de maestro no implica nada de petulancia, sino que es, por el contrario, el más sencillo y el más humilde, pudiendo a la vez llegar a ser el más sublime. Maestro es el que enseña las primeras letras y ni él las inventó ni para transmitir su enseñanza hace falta ni una inteligencia poderosa ni menos conocimientos extraordinarios. Pero puede enseñar a leer con tal espíritu y poniendo en ello tanta alma y tanto amor, que llegue a verdadera sublimidad de magisterio la enseñanza de las primeras letras. (Miguel de Unamuno)
  • ¿Sabes la diferencia entre un profesor y una herramienta? Pues que al mal profe no lo puedes reparar (Daniel Pennac)
  • Un profesor debe ser optimista, debe ser inasequible al desaliento. La tarea de educar es una tarea tan grande como limitada. Nunca tenemos los resultados asegurados…Hay que plantar la semilla, y luego regarla, abonarla, cuidarla. Pero no depende de nosotros que fructifique y que cuando lo haga sea con los resultados apetecidos. Debemos ser humildes (José A. Marina – María de la Válgoma)
  • Los profesores de literatura abjuran de su nombre y prefieren ser llamados filólogos, suena a más científico. Prefieren explicar el sintagma o el fonema a transmitir emociones recitando un soneto o una cantiga (Doktor Pseudonimus: La Voz de Galicia: 2 – I – 2015)
  • El gusto por la lectura se transmite como se transmite el interés por una película: contándola bien. Hay que hechizar y por eso son tan importantes los maestros, porque son los encargados de desplegar los hechizos (Juan Marsé)
  • El arte más importante del maestro es provocar la alegría en la acción creadora y el conocimiento (Einstein)
  • ¿Cómo puede un maestro, o si queréis, un pedagogo, enseñar, educar, conducir al niño sin hacerse algo niño a su vez y sin acabar profesando un saber algo infantilizado? Porque es el niño quien en parte hace al maestro. (Antonio Machado)
  • Y recordemos que se llamó pedantes a los maestros que iban a las casa de nuestros abuelos para enseñar Gramática a los niños. No dudo yo de que estos hombres fueran algo ridículos, como lo muestra el mismo hecho de pretender enseñar a los niños cosa tan impropia de la infancia como es la Gramática (Antonio Machado)
  • Yo soñaba con una escuela donde los profesores fueran guías y mentores, en vez de capataces (Frank McCourt)
  • El profesor no solo, ni quizá principalmente, enseña con sus meros conocimientos científicos, sino con el arte persuasivo de su ascendiente sobre quienes le atienden: debe ser capaz de seducir sin hipnotizar. ¡Cuántas veces la vocación del alumno se despierta más por adhesión a un maestro preferido que a la materia misma que éste imparte! (Fernando Savater)
  • La solución del gran drama de la lectura está para mí en la enseñanza de la lectura. En la formación del lector. El maestro, en esto de la lectura, ha de ser fiel y convencido mediador entre el estudiante y el texto. Porque todo escrito lleva su secreto consigo, dentro de él, no fuera como algunos creen. Se aprende a leer leyendo buenas lecturas, inteligentemente dirigido en ellas, avanzando gradualmente por la difícil escala. (Pedro Salinas)
  • El papel del maestro es de invitación, revelación, provocación, No se impone, propone (Georges Jean)
  • Hay que saber enlazar la lectura con alguno de los tres grandes deseos del niño: pasarlo bien, sentirse reconocido, sentir que progresa (José Antonio Marina)
  • Un buen maestro no es el que ordena “hazlo como yo” sino el que dice “hazlo conmigo (Gilles Deleuze)
  • Los docentes no tiene otra forma de capacitarse en el fomento de la lectura entre los niños salvo leer…Estoy convencida de que lo que lleva a un niño a leer es, ante todo, el ejemplo. De la misma forma que aprende a cepillarse los dientes, a comer con tenedor y cuchillo, a vestirse o a ponerse los zapatos. Si ningún adulto de los que rodean al niño tiene la costumbre de leer, será difícil que este se vuelva lector. (Ana María Machado)
  • Los profesores no han de exigir la lectura, sino compartir su propia dicha de leer. (Salvador García Jiménez)
  • Hay muchos profesores que no leen y eso se nota en sus alumnos. Yo soy partidario de las lecturas obligatorias para los profesores, más que para los alumnos (Luis García Montero)
  • La función esencial del maestro es mostrar donde se encuentra la buena literatura para que el alumno haga con ella lo que quiera (Juan Benet)
  • La humildad del maestro consiste en renunciar a demostrar que uno ya está arriba y en esforzarse por ayudar a subir a otros. Su deber es estimular a que los demás hagan hallazgos y no en pavonearse de los que él ha realizado (Fernando Savater)
  • Es solamente desde la capacidad de entusiasmo de un profesor desde la que ha de conquistarse la atención del alumno (Juan Marsé).
  • Lo que tienen que hacer los profesores es despertar en los niños las ganas de saber, sentir, pensar, disfrutar y dudar, que es de los que surge el espíritu crítico (Julio Llamazares)
  • La escuela debería proporcionar aquellos tres elementos que aún hoy cualquiera de nosotros, adultos devoradores de libros, necesita para seguir leyendo: buenas sugerencias, fondos y disposición interior (Guadalupe Jover)
  • Su estilo de enseñar era una combinación de ingenio, humor y seriedad (Joyce Carol Oates)
  • La función esencial del maestro es llevar al niño de un gusto a otro, de una idea confusa a otra más clara, transmitir la experiencia usando el sentido común y la paciencia (Marc Soriano)
  • La tarea de formar un lector es multiplicar sus perspectivas, abrir sus orejas, afinar su olfato, educar su gusto, sensibilizar su tacto, darle tiempo, formar un carácter libre e intrépido…y hacer de la lectura una aventura (Jorge Larrosa)

  • Profesores y educadores tienen que ser tranquilos y pacientes. Y no deben confundir la paciencia con la comodidad. Los profesores auténticos, natos, son casi tan raros como los santos y los héroes. (Erich Kastner)

  • Cuando los profesores sirven solo para soltar, a son de matraca, la enseñanza de la asignatura ante alumnos bien acicalados y peripuestos, entonces no sirven para nada en absoluto ¡entonces, dejemos a nuestros hijos en casa y les compramos discos con grabaciones de la asignatura! (Christine Nöstlinger)

  • Yo diría que el maestro no está preparado para trabajar con libros, en plural; está capacitado para trabajar con un libro, que es el que él domestica a su manera y dice “de la página 5 a la 15” y no lean lo que precede y lo que sigue. Copien esto y lean aquello. La pluralidad de libros se visualiza como un peligro. (Emilia Ferreiro)
  • Un niño no siente gran curiosidad en perfeccionar un instrumento con el cual se le atormenta; pero conseguid que ese instrumento sirva a su placer y no tardará en aplicarse al él (Jean Jacques Rousseau)
  • Si te dan hiel en vez de miel, los libros siempre parecerán amargos (Salvador G. Jiménez)
  • No se puede esperar de quien ha aprendido la letra con sangre que disfrute con la Celestina o el Quijote. (Salvador G. Jiménez)
  • Así como las plantas se ahogan por exceso de agua y las lámparas por exceso de aceite, lo mismo le ocurre a la acción del espíritu por exceso de estudio y de materia (Montaigne)
  • Si explicáis una lección valiéndoos de vuestra autoridad, nadie escucha. Pero organizad vuestro trabajo de tal manera que el niño empiece por actuar él mismo, por experimentar, por inquirir, por leer, por seleccionar y clasificar documentos. Entonces os hará preguntas que le han intrigado más o menos. Responded a sus preguntas: será lo que nosotros denominamos la lección a posteriori (Célestin Freinet)
  • Para la mayoría del profesorado hacer lecturas improductivas sin que en ellas entre el cazo de sus preguntas no tiene sentido y es una pérdida de tiempo. Una lectura que no se controla académicamente es inútil. Es una lectura que no enseña. Esta manera de leer productivista lo único que ha demostrado durante su historia es que es una excelente manera de no hacer lectores y de quitar las ganas de leer a aquel que las traía de su casa (Víctor Moreno)
  • Algunos adultos no están preparados para enfrentarse a un niño sin apoyarse en la supuesta superioridad en conocimientos y experiencias de los adultos. Sin embargo, otros pueden aprovechar la oportunidad de dedicarse, aunque sea solo durante unos cuantos minutos, a una cuestión que, de no haber sido por el interés y la curiosidad del niño, jamás se les hubiera ocurrido a ellos. (Gareth B. Matthews)
  • Para obtener verdaderos lectores y reconciliar a los niños con el placer de la lectura hay que recurrir de vez en cuando a lo informal (Daniel Pennac)
  • Eliminemos el prejuicio de que donde hay risa y alegría no brota el pensamiento. (F. Nietzsche)
  • Fue un maestro quien nos empujó realmente. Nos propuso algunos libros. “¿Quién quiere leer esto?” o “Miren, tengo cuatro o cinco libros, ¿quién quiere leer éste? No era: “Todos tienen que leer esto y luego contarme lo que pasa”. Era más abierto, era: “¿Quién quiere leer esto?” (Michèle Petit)
  • Carácter autoritario y sin ningún talento para la enseñanza…sabía mucho griego, latín, álgebra y otras materias por el estilo y consideraba que eso conformaba un buen profesor, y los modales, la moral, los sentimientos y el dar ejemplo le parecían asuntos sin importancia. (Louisa May Alcott)
  • Una cosa es saber y otra saber enseñar (Cicerón)
  • Los discípulos son la biografía del maestro (Domingo Faustino Sarmiento)
  • Un “buen” maestro es aquel que pone una obsesión en el camino de sus alumnos (George Steiner)
  • El entusiasmo por la lectura se contagia, como todo en la escuela, de arriba abajo. No es posible afianzar en los alumnos el hábito de leer si quien lo intenta no es un lector habitual y a ser posible apasionado…Muchos chicos no leen porque no saben cómo leer, nadie les ha enseñado a hacerlo más allá de su mecánica y no encuentran sentido en emplear su tiempo en una actividad que no les produce satisfacción cuando tienen a su alcance otras que sí lo hacen. Para acceder al privilegio de que otros sí disponen necesitan algo tan sencillo como referencias y práctica (Julián Moreiro)
  • Cuando escucho los lamentos por el escaso interés de los niños y los jóvenes hacia los libros, me da por pensar que antes sería necesario un lamento por lo poco que leen los profesores (Juan Mata Anaya)
  • En la mala enseñanza primaria está el origen de todos los males…No habiendo aprendido a leer, no es posible aprender a estudiar…La lectura también pertenece para ellos a las ciencias ocultas (Rubén Darío)
  • Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo (Malala Yousafzai)
  • Maestros y libros. Es la gran siembra que ha de hacerse sobre la tierra de España (Marcelino Domingo)
  • No creo apenas en el lector espontáneo; los que solemos tenernos por tales hallaremos en los orígenes de nuestra afición, si recapacitamos, estímulos y contagio. (Fernando Lázaro Carreter)
  • Sólo consigue apasionar al alumno el profesor apasionado. Sólo consigue ilusionarse con una disciplina la persona que la conozca y la domine (Salvador G. Ordóñez)
  • A lo que debe aspirar un profesor de Literatura es a establecer una relación amorosa, mediante un trabajo de celestina, de sus alumnos con el libro, sin miedo a no terminar el programa de la asignatura (Salvador García Jiménez)
  • Me parece que a los jóvenes les distancia de la lectura la mala educación literaria que reciben en la escuela, los malos profesores de Literatura que tienen. Y los malos padres, que no leen. Cuando les cae un buen profesor, hace lectores a montones. Pero si dan con uno que les obliga a leer “El Buscón” a los diez años, huyen de la lectura. Eso lo que hace es asesinar las ganas de leer y odiar los libros en vez de amarlos y disfrutarlos. (Ana María Matute)
  • El señor Waldman impartía su enseñanza con tal aire de franqueza y amabilidad que excluía toda idea de pedantería (Mary Shelley)
  • El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo amar o el verbo soñar (Daniel Pennac)
  • El hábito de leer no se adquiere si él no promete y cumple placer (Gabriela Mistral)
  • No hay espectáculo más hermoso que la mirada de un niño que lee (Günter Grass)
  • El hábito es el maestro más eficaz (Plinio el Joven)
  • El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira (William Ward)
  • Los niños están hechos para crecer, no para quedarse en Peter Pan…Los libros, como la ropa, no deben estorbar el crecimiento; los libros deben, cuando menos, alentarlo. (Tolkien)
  • Pienso que sólo deberíamos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en la cara, ¿para qué leerlo?…Un libro tiene que ser un hacha que abra un agujero en el mar helado de nuestro interior. (Franz Kafka)
  • Enseñar a un niño o a un adulto a reconocer las letras y las palabras escritas es relativamente fácil, pero esta aptitud puede perderse enseguida. Los nuevos lectores, sea cual sea su edad, tal vez se desanimen pronto si el leer no forma parte de su ambiente cultural y si no les son fácilmente accesibles libros apropiados a sus gustos y necesidades. Hasta en los países más adelantados, grandes sectores de la población dejan de leer en cuanto dejan de ir a la escuela (R. Bamberger)
  • Si el niño queda vacío de textos, en el sentido más cabal del término, sufrirá una muerte prematura del corazón y la imaginación (George Steiner)
  • Muchos niños son lectores por naturaleza hasta que su instinto es destruido por los medios de comunicación (Harold Bloom)
  • Leer bajo la fusta de la amenaza del suspenso es relativamente fácil. Lo que sería necesario es que este alumnado aceptara la convicción íntima de que leer merece la pena (Víctor Moreno)
  • Tener razón e imponerla es, no solo muy aburrido, sino impropio de la función docente (Víctor Moreno)
  • Deja leer a tu alumnado sin cortapisas de ninguna índole. Preocúpate en las clases de lengua y literatura de desarrollar su competencia lectora y literaria y, luego, deja que lea a sus anchas lo que le venga en gana (Víctor Moreno)
  • Es fundamental la figura del profesor, capaz de convertirse en ungüento contra la peste – libro. Un educador culto, con sensibilidad y amante de la lectura, puede tener un papel esencial en la introducción del niño en el mágico mundo de los libros (Alfonso Nobile)
  • Todo viaje de formación tiene que estar tutelado por quien ya ha viajado y sabe viajar, así como toda lectura tiene que estar dirigida por quien ya ha leído y sabe leer (Jorge Larrosa)
  • Todos nuestros goces, salvo los más instintivos, son aprendidos, es decir, imitados. Copiamos nuestros placeres, añadiéndoles apenas un toquecito personal. La Rochefoucauld aseguro que nadie se enamoraría si no hubiese oído hablar del amor. Aún menos nadie escribiría, pintaría o compondría música si careciese de los indispensables modelos jubilosos (Fernando Savater)

  • No fui buena estudiante. Lo hubiera sido de haber tenido buenos maestros. Sólo recuerdo a una, extraordinaria, que fue la única que me ayudó. Se llamaba María del Castillo. Nos trajo la modernidad, con trabajos manuales, pegar objetos sobre cartulinas…Y dibujábamos mucho. Y lo más importante de todo: trajo la poesía, a García Lorca, a la Mistral y a tantos otros. Leíamos en voz alta en clase “Adiós, Cordera” de Clarín…..Yo fui por primera vez en mi vida con ilusión y gusto al Colegio gracias a ello (Ana María Matute)

  • Uno de mis seres inolvidables es la maestra que me enseñó a leer. Era una muchacha bella y sabía que no pretendía saber más de lo que podía. Fue ella la que nos leía en clase los primeros poemas que me pudrieron el seso para siempre. Recuerdo con la misma gratitud al profesor de literatura de Bachillerato, un hombre modesto y prudente que nos llevaba por el laberinto de los buenos libros sin interpretaciones rebuscadas (Gabriel García Márquez)
  • Basta una condición para reconciliarse con la lectura: no pedir nada a cambio. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las páginas leídas. Leer y esperar. Lectura- Regalo. Una curiosidad no se fuerza, se despierta (Daniel Pennac)

  • De la misma manera que no se puede ordenar a un árbol que florezca si no es en su estación, tampoco se puede obtener nada de los niños por la calle ancha de la obligación. Una técnica se puede aprender con pescozones: así, la técnica de la lectura. Pero el amor por la lectura no es una técnica y con pescozones – reales o ficticios – no se aprende (Gianni Rodari)

  • Tomen uno de los preciosos cuentos de Tolstoi, condene a un escolar a analizar nombres y pronombres, verbos y adverbios, y les garantizo que durante toda su vida, asociará el nombre de Tolstoi a una sensación visceral de fastidio que le mantendrá alejado de “Ana Karenina” como si de la peste se tratara y le hará huir de “Guerra y Paz” como si huyera de una nube de tábanos (Gianni Rodari)

  • El encuentro decisivo entre los chicos y los libros se produce en los pupitres del colegio. Si se produce en una situación creativa, donde cuenta la vida y no el ejercicio, podrá surgir ese gusto por la lectura con el cual no se nace, porque no es un instinto. Si se produce en una situación burocrática, si al libro se lo maltrata como instrumento de ejercitaciones (copias, resúmenes, análisis gramatical etc), sofocado por el mecanismo tradicional “examen – juicio”, podrá nacer la técnica de la lectura, pero no el gusto. Los chicos sabrán leer, pero leerán solo si se les obliga (Gianni Rodari)

  • Los profesores, en su mayoría, obligan a leer los textos que ellos admiran y conocen, no los que podrían despertar la sensibilidad del alumno (Salvador García Jiménez)

  • La lectura es experiencia cuando confluyen el texto adecuado, el momento adecuado y la sensibilidad adecuada (Jorge Larrosa)

  • Hay que darles a oler que detrás de cada libro hay una orgía de placer (Daniel Pennac)
  • Todos los niños nacen con el don innato de la curiosidad que, si no se excita, se desvanece (Charles Dickens)

  • Quien no encuentra el camino de libro de niño, ya no lo encontrará nunca más (Astrid Lindgren)

  • Probablemente, lo que hoy se necesite, más que enseñar Literatura, sea enseñar a apreciar la Literatura, o, en todo caso, poner a los alumnos en disposición de poder apreciarla y valorarla (Pedro C. Cerrillo)

  • Los futuros profesores están muy condicionados por sus estudios lingüístico – literarios: proceden de una enseñanza formalista de la Lengua y de una enseñanza historicista de la Literatura (Pedro C. Cerrillo)

  • Dado que la mayoría de la gente sólo lee cuando realmente le interesa lo que está leyendo, todos los esfuerzos, desde el mismo principio de enseñanza de la lectura, deberían ir dirigidos a ese objetivo. Por desgracia, lo más frecuente es que, al contrario, la lectura se presente como la habilidad de descifrar, y descifrar es esencialmente una actividad sin sentido que llevamos a cabo por alguna razón exterior: porque el maestro nos lo ordena, por ejemplo (B. Bettelheim- K. Zelan)