ENTREVISTA CON ELIA BARCELÓ

                                     ENTREVISTA A ELIA BARCELÓ

 

                                       JUAN JOSÉ LAGE FERNÁNDEZ

                   (Publicada en la revista PLATERO nº 202, sep – octubre, 2015)      

             Elia Barceló nació en Elda (Alicante) el 29 de enero de 1957. Desde 1981 reside en Austria donde es profesora de Literatura hispánica. Es una de las autoras más notables en el género de ciencia – ficción.

            Ha recibido el Premio EDEBE de Literatura Juvenil en dos ocasiones: en 1997 por “El caso del artista cruel” y en 2007 por “Cordeluna”.

 

1)      Para que nuestros lectores te conozcan mejor, define tu estilo, tus temas preferidos, tu manera de escribir…

       No sé si a vuestros lectores les interesará saber cosas de una escritora que a lo mejor no les suena, pero por si alguno de ellos tiene curiosidad voy a intentar definirme un poco. Dicen que soy una de las escritoras más versátiles de España, lo que no es necesariamente bueno, pero sí muy cierto. He escrito 23 novelas de todo tipo de géneros, tanto para adultos como para jóvenes: realista, fantástico, negro, histórico, terror… sencillamente porque yo amo las historias que me surgen de golpe y las escribo sin pararme a pensar si son de éste o del otro género. Lo que las une a todas es mi voz, mi manera de hacer y ciertas constantes: el amor como gran motor de casi todo lo que sucede, el tiempo que pasa, los secretos que todos tenemos escondidos muy en el fondo de nuestra mente, los misterios que guardan tanto las cartas antiguas como los comportamientos de las personas que nos rodean. Suelo hacer novelas de personajes muy reales enfrentados a situaciones muy difíciles, pero la trama es cada vez muy distinta. Eso es algo que hace que en ocasiones mis editores se desesperen, porque preferirían encasillarme y saber seguro qué voy a entregarles la siguiente vez.

2)      Cuéntanos algo de tus gustos literarios, tus lecturas de infancia…

           Soy una lectora omnívora y devoradora. Leo mucho desde siempre y toda clase de cosas que encuentro por ahí o que me recomiendan. Nací en una casa con muchos libros, en una familia de lectores, y siempre tuve acceso a todo lo que había a mi alrededor, sin censura ni control. De pequeña leía fábulas, mitos clásicos, tebeos, cuentos tradicionales y modernos, Enid Blyton, las novelas juveniles de la editorial Molino… Después vino Julio Verne, H.G. Wells y el glorioso descubrimiento de la ciencia ficción, que iluminó mi vida y me hizo pensar más y salir de los límites de mi pequeña ciudad alicantina. Luego los clásicos, y las grandes novelas latinoamericanas, y Poe y Lovecraft, y “1984”, de Orwell, que merece una mención aparte. Descubrí también la poesía y el teatro. Después los grandes franceses, rusos y británicos. Y la novela moderna estadounidense, y poco a poco ya todo tipo de autores de países menos conocidos, y la novela negra y la novela histórica, y el terror, sobre todo de la mano de Stephen King.

3)      ¿Cómo fueron tus inicios con la LIJ?

       De pequeña ya había leído novelas juveniles que me habían gustado sobre todo porque la acción sucedía en lugares lejanos y más o menos exóticos, y los personajes eran de mi edad y tenían que enfrentarse a desafíos poco habituales. Nunca me gustaron las novelas juveniles “de problemas reales”, las que trataban cosas como el divorcio de los padres, o el fracaso del primer amor, o la amiga que cae en la droga. Eso lo tenía a mi alcance, en mi instituto, y salía por televisión y en las revistas y periódicos que compraban mis padres. Ni me gustaban las novelas que me decían lo que tenía que hacer, lo que era el comportamiento correcto. Eso es algo que, lógicamente, el autor puede poner a tu alcance, pero no debe notarse, debes ser tú quien decide qué es lo que deberías hacer si llegara la ocasión. Yo disfrutaba más de novelas fantásticas, o de aventuras, o que sucedían en tiempos lejanos.

         Supongo que, por eso, cuando empecé a escribir novela para jóvenes lo que quería era ofrecerles aventuras, misterios, viajes, desafíos… lo que no está reñido con la superación de problemas reales, pero no los coloca en el centro de todo. En el centro está el personaje joven que tiene que tomar decisiones propias.

         Empecé casi por casualidad, por ver si era capaz de hacerlo. Y gané el Premio Edebé con mi primera novela juvenil: “El caso del artista cruel”. Desde entonces he escrito ocho más y ahora estoy con la trilogía “Anima Mundi”: “Hijos del clan rojo”, “Hijos de Atlantis” e “Hijos de las Estrellas”, que apareció en este año. Lo más extenso y ambicioso que he escrito en la vida.

4)      ¿Hay algún autor de LIJ que consideres clásico y que tengas de referente?

         No, porque yo nunca hice muchas diferencias entre autores de LIJ y de literatura adulta. Admiro lo que hizo Astrid Lindgren para ayudar a tantas generaciones a salir de una educación que los estaba ahogando, pero nunca me gustó Pippi Langstrumpf de manera especial.

5)      ¿Por cuál des tus libros sientes más predilección? ¿Reformarías alguno de ellos?

           No reformaría nada porque creo que cada libro es producto de un momento vital, de lo que sentías, pensabas y eras capaz de hacer en la época en que lo escribiste; es un testimonio de ti misma y no me gusta la idea de falsearlo. Supongo que si en algún momento me siguiera apasionando el tema y tuviera la sensación de que tengo mucho más que decir, escribiría otra novela, pero dejando la anterior como estaba.

             En cuanto a predilección… en LIJ me decantaría por dos: “Cordeluna” y “El almacén de las palabras terribles”. En adultos, “Disfraces terribles” y “El secreto del orfebre”. Pero me gustan todos los que he escrito y los quiero a todos.

6)      Los índices de lectura en España permanecen estancados hace años. ¿Cuál sería para ti el plan de fomento ideal?

       Que los libros fueran baratos ayudaría mucho, y que estuvieran muy a mano; que todo el mundo pudiera permitirse probar un libro a ver si le gusta, por lo que vale un café o un refresco. Si le gusta, comprará otro y otro; y si no le ha gustado, lo dejará de lado a medias y buscará otro más, a ver. Una vez que forme parte de su vida, lo comentará en casa y con amigos y compañeros, lo prestará o lo regalará y así el libro irá formando parte de la vida de todos. Pero si hay que gastarse veinte euros sin ninguna garantía de placer, o si, en las escuelas, hay que leer cosas que ha elegido otra persona –por muy profesor que sea- y además hacer deberes sobre lo leído, nunca llegaremos a conseguir que la gente lea. En cuanto dejen de obligarlos, abandonarán la lectura para siempre porque no la asocian con placer sino con coacción.

7)      ¿Cómo ves el panorama actual de la LIJ es España?

           Muy bien. Hay muchísima variedad de temas y autores; la calidad es alta o incluso muy alta en ocasiones y los precios son bastante razonables en general, comparados con los libros para adultos.

           También hay muchos libros que no están literariamente a la altura deseable, pero eso siempre ha sido así y sin embargo todos los lectores, una vez contagiados de la necesidad de leer, hemos ido refinando nuestros gustos y pasando a autores más competentes.

           Una cosa que me molesta un poco es que haya tantos libros traducidos del inglés y que no sean novelas de auténtica calidad. Quiero decir, que entiendo que se traduzcan novelas porque de verdad valen la pena, pero no entiendo que se gaste dinero y esfuerzo en promocionar libros de baja calidad porque parece que “queda más fino” que sean anglosajones.

8)      ¿Qué responderías a quienes consideran la LIJ como un “arte menor”? ¿Qué características debe tener para ti un buen libro infantil?

           Mi respuesta es siempre la misma: Es un pediatra “menos médico” porque “sólo” trata a niños? Yo creo, que como en muchos otros campos, esas opiniones parten de la simple ignorancia de la cuestión. Hay gente que supone que escribir cien páginas es más fácil que escribir trescientas o que los problemas y aventuras que le interesan a un adolescente no le interesan a una persona mayor. Eso no es cierto y los “crossovers” lo demuestran.

           Salvo cuando se trata de niños muy pequeños en los que hay que considerar también las ilustraciones, un buen libro para niños o para jóvenes debe tener, en la base, lo mismo que uno para adultos: Una buena historia con un conflicto o un misterio que apetezca desvelar, unos personajes con los que el lector pueda identificarse, una forma de narrar que sea adecuada a lo que se narra, ágil, y con amor y dominio de la lengua, una trama que te empuje a seguir leyendo, un final coherente y redondo. Y si además los escenarios son atractivos y aprendes cosas nuevas, tanto mejor. Exactamente igual que en las novelas para adultos.

           Lo que no debe haber en ningún caso es moralina. La historia puede y debe hacer reflexionar, hacer que el lector se ponga en el lugar de los personajes, que se plantee “qué habría hecho yo?” pero el autor no debe dar esa respuesta, ni decir “lo que hay que hacer es esto”. Entonces ya no es una novela, es un panfleto.

                               BIBLIOGRAFIA SELECCIONADA

A partir de 14 años:

-El almacén de las palabras terribles, EDELVIVES, 2012

-El caso del crimen de la ópera, EDEBE, 2011

-Caballeros de Malta, EDEBE, 2011

-Por ti daré mi vida, EDEBE, 2015

-Hijos del Clan Rojo (Anima Mundi, 1), DESTINO, 2013

-Hijos de Atlantis (Anima Mundi, 2), DESTINO, 2013

-Hijos de las Estrellas (Anima Mundi, 3), DESTINO, 2015

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